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MADRID
Basilio Martín Patino llega con este magnífico e interesantísimo filme que es Madrid a una síntesis culminante de lo que ha sido su trayectoria anterior. La ficción y el documental se funden íntimamente sin que nada rechine en una película que interroga a un tiempo sobre el pasado y el presente y que tiene en el montaje su herramienta de construcción y análisis.
Un cineasta de la televisión alemana –interpretado con sobria presencia por Rüdiger Vogler, actor de Wenders en más de una ocasión- llega a Madrid para elaborar un documental sobre la guerra civil con ocasión del cincuenta aniversario de la contienda.
Ante el contacto con las pulsaciones de la ciudad y con el material de archivo que se supone que ha de manejar como elemento primordial, el realizador, Hans, experimenta una sensación de desconcierto que le lleva, de entrada, a dos propósitos: para entender lo que pasó debe comprender lo que está pasando, debe indagar y ahondar en la realidad caliente que le envuelve, y, por otra parte, debe descartar todo lo que sea obvio, tanto los hallazgos a primera vista que haga como la misma formulación de las dudas o certezas que vaya atesorando.
Esta es, ni más ni menos, la actitud del propio Martín Patino, que tiene en Hans su “alter ego”, que elige como punto de partida una distancia que invita al acercamiento y que proclama, con un trabajo muy complejo de poner en pie, pero muy sencillo de seguir, su rechazo de la obviedad, del cliché, del dogmatismo.
(...) Patino, con Hans de la mano, se entrega a descubrir el ser de la ciudad, el ser de sus habitantes y de su paisaje urbano, lo que late en la profundidad y lo que borbotea en la superficie. En la película está el cuerpo y alma de un Madrid que se define como incoherente e inacabado, una agregación de edificios y gentes que conforman un modo de manifestarse, una cultura que no puede ser más que popular. Y lo popular está en sus músicas, en sus devociones, en sus fiestas y en sus protestas callejeras. (...)
Hans va descubriendo, pues, el ser de Madrid sin acumular respuestas inamovibles, viviendo la ciudad y mirando con sus propios ojos, que tantas veces, como cineasta que es, son los ojos de la cámara. La película concentra un proceso dialéctico constante en todos los terrenos: entre el pasado y el presente, entre las imágenes y los sonidos –música y palabras-, entre el hacer y el reflexionar –pensamientos en off y textos en sobreimpresión-, entre la ficción y el documental, entre las presuntas verdades y las presuntas mentiras.
Pero Madrid es una película tan extraordinariamente rica que caben en ella, con ubicua naturalidad, más cosas: interrogantes sobre el tiempo, sobre la muerte, sobre el amor y sobre el cine. Interrogantes que son historias dentro de la historia.
Son muchas las ideas que Patino propone sobre el cine, sobre el valor de las imágenes, sobre el poder de la cámara, sobre el papel del cineasta. Me quedo con una que es un aviso al espectador, un aviso muy leal: las imágenes –viene a decir- no son ni verdad ni mentira, son, cuidado, un elemento de fascinación.
No está nada lejos Madrid de una película en apariencia tan diferente como la estupenda Los paraísos perdidos. En lo formal, el resultado es fruto del mismo trabajo minucioso de montaje, de encaje de elementos, de orfebrería de imágenes y sonidos, de contrapuntos.
Y, como pocas veces se puede decir de una película española, lo que Patino ve da noticia del cariz de su mirada: curiosa, ávida de entender y, sobre todo, bien predispuesta a la ternura y a festejar la vida gracias a tantas cosas y pese a lo que pese.
Me gustaría mencionar, junto a la dulzura humanísima de una muy sensible Verónica Forqué, la fresquísima revelación de la desconocida Ana Duato que no ha hecho más que empezar.
Manuel Hidalgo. DIARIO 16. 1987
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La mentira de la imagen y el pueblo de Madrid
Que el cine nunca sea verdad, pero tampoco mentira; que sea fascinación”, puntualiza Basilio Martín Patino, el realizador de algunos de los mejores largometrajes españoles, plenos de material documental, y que siempre ha tenido que luchar duramente para conseguir su actual prestigio. Sobre la mentira y la verdad de la imagen y su poder de fascinación reflexiona profunda y largamente un periodista alemán de televisión, protagonista de Madrid. Sus reflexiones y la inseguridad de éstas, ponen en marcha una trama de múltiples matices y sirven de punto de partida para la película. (...)
Sobre los efectos y la utilidad de la imagen cinematográfica, sobre su verdad y su mentira, sobre lo ético y lo inmoral que ella entraña, sobre su poder artístico o sobre la finalidad artística del uso de la imagen.
(...) El último trabajo de Patino quiere ser, sobre todo, un filme sobre Madrid y su gente. En él queda claro que la “ciudad de la alegría de vivir y del placer” que en todo el mundo está de moda no es tan diferente de aquel Madrid de la República y de la guerra civil. Una ciudad que nunca se termina de construir, siempre inconclusa, que, tal vez por eso mismo, da la impresión de encontrarse en perpetuo movimiento. No del todo “terminada” como “adolescente” y por ello siempre curiosa, siempre dispuesta a nuevas experiencias, extravertida, solidaria, así muestra Patino a la gente de Madrid, tanto a los de entonces como a los de ahora, en sus fiestas, sus manifestaciones, y sobre todo en la alegría que reflejan en sus reuniones, en su convivencia abierta con conocidos y vecinos.
(...) El filme también insinúa ciertos ataques contra el clero, los militares y la monarquía, fácilmente comprensibles en el contexto de una película sobre el pueblo republicano, antiautoritario, y también algo anarquista de Madrid.
(...) Esta obra abierta, que se cuestiona a sí misma, suscita numerosas discusiones sobre las contradicciones ideológicas y sociales que condujeron a la guerra civil, sobre los problemas de la realización fílmica y la información periodística o sobre todo aquello que afecta a la vida de una metrópoli extravertida y cosmopolita (...)
Walter Haubrich. FRANKFURTER ALLGEMEINE. 16 de abril, 1987
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Deslumbrante, ambiciosa e impertinente, calculadamente informal y sofisticadamente formal, que es a la vez una comedia, un documental, una celebración y un ensayo. Una espléndida banda musical de zarzuelas presta una incontenible ironía, no deja de ser también una celebración del pueblo madrileño, de su espíritu de libertad pese a los buenos deseos de las autoridades: con los unos fraterniza y de las otras se burla un poco el director.
José Luis Guarner. LA VANGUARDIA. 1987
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Entre el documento y la ficción
(...) Comienza Madrid como una obra de investigación objetiva –la busca de los signos de la identidad de una ciudad desparramada- que se convierte en subjetiva a medida que su autor la transforma en investigación sobre sí mismo. Es obra de imágenes cuya acumulación les hace experimentar un giro y mediante él se hace poco a poco obra de conceptos, de tal manera que sus concreciones se vuelven progresivamente abstracciones.
Patino ha puesto transparencia en una ligera ficción y ha combinado esta ficción con un material documental de montaje, unas veces procedente de tomas de Madrid de hoy y otras del Madrid histórico. Pero el filme va dejando de lado tanto la ficción como el documento y tiende a servirse del choque entre ambos para preguntarse sobre la propia idea que del cine tiene su autor. Así deriva Madrid hacia una especie de ensayo especulativo sobre filosofía de la imagen, redactado unas veces con palabras y otras con lenguaje de cine, de buen cine. La película es por tal causa desequilibrada, pero a ratos es muy bella y emotiva. (...)
Ángel Fernández Santos. EL PAÍS. 24 de marzo, 1987
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(...) Pero mes encara que la ciutat i la seva historia, el que interessa de debo Patino es el cinema en sí, les relacions i els limits entre la ficció i el documental, aixi como el fet que aquest ultim sempre suposi una mentida, una manipulació. Madrid s’aparta de manera radical del cinema que es fet avitualment a España.
Enric Alberich. DIARIO DE BARCELONA. 1987
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La mirada
Basilio Martín Patino continúa su mirada, a la vez cinéfila, filosófica, poética y documental, sobre lo real, desde la memoria y el presente. Reflexión sobre el lenguaje audiovisual y sobre la historia.
(...) Alternan, pues, momentos de verdadera emoción e intensidad, la fotografía, como recuerdo y permanencia: las gentes sonríen cuando todo ha terminado, en la disolución vital; “no sonrías en la foto”, dice Hans.
Esta búsqueda de la imagen que luego se hace cine, en las pantallas del vídeo es como la poesía del tiempo que pasa, de la destrucción o la muerte que renace, melancólica, en las viejas cenizas que reverdecen. La confrontación del pasado y el presente de la ciudad, lo viejo y lo nuevo, es un doloroso canto de impotencia para aprehender la esencia de las cosas y la propia función del arte. Madrid continúa el discurso de Basilio Martín Patino y es una interesante experiencia.
Fernando Herrero. EL NORTE DE CASTILLA. 24 de marzo, 1987
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Imágenes y música
Patino no es, ni ha sido nunca, un cineasta convencional. Desde su primer filme, Nueve cartas a Berta, ha intentado imponer su propia forma de trabajar, bastante al margen o en los aledaños de los hábitos industriales y, desde entonces hasta ahora, con una tozudez encomiable, se ha mantenido en sus trece, buscando un imposible equilibrio entre ficción y documento que acaba constituyendo uno de los fundamentos de su personalísimo estilo.
Patino utiliza la indagación del cineasta de su película como un buen pretexto para reflexionar sobre los límites de la propia expresión audiovisual. El vídeo y el cine se mezclan con armoniosa correspondencia, y pasado y presente se unen a los sones de las mejores zarzuelas españolas, que iluminan y aclaran algunos de los fragmentos más afortunados del filme, cuando la realidad contemporánea parece organizarse por sí sola, sin forzarla, de acuerdo con los ritmos de esa música inmortal.
(...) El director de Nueve cartas a Berta demostró su amor a Salamanca en aquella primera obra y ahora se acerca a la ciudad de Madrid con un cariño semejante y un sentimiento de alegría y de satisfacción casi sensorial, bien presente en todos los momentos de su película.
(...) Madrid es una de las experiencias más complejas y arriesgadas del cine español de hoy, y es muy posible que guste a muchos espectadores hasta el delirio, tanto como irritará a otros.
Antonio Lara. YA. 28 de marzo, 1987
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Madrid, la difícil captura de la realidad
Como les ha ocurrido a los cineastas más conscientes y autoexigentes consigo mismos, el acceso a la madurez creativa ha terminado llevando a Basilio Martín Patino hacia el territorio de la reflexión sobre su propio oficio, a la interrogación en voz alta sobre los mecanismos del lenguaje audiovisual y a la lúcida perplejidad ante la dificultad de aprehender la realidad.
(...) Retrato impresionista de una ciudad, trazado a pinceladas intermitentes, en una gama cromática suave y cálida, compuesto de retazos aislados, entrecortados y fulgurantes. Retrato que se deja llevar por la fascinación a la que sucumbe el protagonista y que transmite con nitidez la imagen de un Patino ganado de antemano por el carácter abierto, solidario, contradictorio y combativo de Madrid. De un Madrid que nos muestra a través de no pocos materiales inéditos.
(...) Una reflexión sobre el oficio del cineasta, una divagación sobre la tenue frontera que delimita géneros tan convencionales como el documental o el film de argumento, sobre la siempre ambigua y quebradiza línea divisoria que existe entre la ficción y la realidad. Delante de la moviola, de los aparatos para el montaje de video, filmando hechos reales, detrás de la cámara o conformando lo que aparece ante su objetivo, el protagonista se pregunta si la realidad se convierte en ficción al pasar por el ojo del visor, o si la materia documental puede serlo en estado puro, al margen de la (inevitable) intervención del cineasta, al seleccionar los diferentes trozos o montarlos en determinado orden, con determinado ritmo o bajo determinada banda sonora.
(...) En busca de las huellas del pasado, Patino, como su protagonista, escruta el presente bajo una permanente sensación de perplejidad. Ese sentimiento de urgencia por hallar un sitio propio en un contexto extraño, que progresivamente te va ganando para su fisonomía y su manera de ser, caracteriza toda la película y la relaciona con los trabajos anteriores del cineasta. En busca de “los paraísos perdidos”(ese Madrid heroico y legendario por el que sin duda Patino se siente atraído), cree hallar su herencia en las imágenes estilizadas del presente y construye todo el film sobre esa idea-motor que vertebra el montaje.
Una nueva incursión en el pretérito desde la posición del extraño (del extranjero) (...) Sólo que ahora sin nostalgia, sin los tonos soterradamente elegíacos de su obra anterior, asumiendo con señorial lucidez la naturaleza del presente, la riqueza de las contradicciones, la belleza de la amalgama o el atractivo que puede esconderse en lo inacabado, en lo que siempre se encuentra en permanente construcción.
El lenguaje y la estética que dan coherencia a esta compleja y extremadamente sugerente reflexión multidimensional son, como no podía ser de otra manera, los de la fragmentación y la ruptura. Fragmentación de las imágenes documentales y del Madrid contemporáneo, parcialización de la realidad y desarticulación del discurso unidireccional, ruptura de los equilibrios y de la narración, cogiendo la historia de amor en momentos intermitentes, a veces aparentemente poco significativos (o poco significativos para los moldes tradicionales de una “historia-de-amor-en-la-pantalla”), dislocación generalizada de la narrativa.
Al igual que el Madrid nunca acabado, contradictorio, siempre roto, tampoco el protagonista concluye su trabajo ni la relación amorosa que emprende tiene posibilidades de llegar a ningún lado.
(...) De las contradicciones, limitaciones y posibilidades expresivas de semejante lenguaje participan todas las imágenes de este estimulante ejercicio de prestidigitación que es Madrid. Una obra que, en el fondo de su fragmentación, tras los pliegues de su inacabada y a veces irregular estructura, deja traslucir una secreta armonía que, si no lo es todavía, se aproxima bastante a la que proporciona la serena madurez de un cineasta consciente.
Carlos F. Heredero. DIRIGIDO POR. Abril, 1987
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El artista enfrentado a su obra
(...) Un juego ficción-realidad hecho de reflexiones y silencios, un audaz monólogo sobre la necesidad de crear que tiene el artista para sentirse vivo y necesario, algo que implica la lucha por la supervivencia al tiempo que se busca la comprensión de los seres, las cosas y, sobre todo, del entorno. Se trata de un paseo por el camino de la memoria para recuperar o encontrar aquello que fue a través de lo que es (...) Nada nuevo por supuesto en el cine de Patino. (...) La investigación del director alemán coincide con la de Patino-director. Ambos son extraños habitantes –en el ayer y en el hoy- de una ciudad que se les muestra altiva aunque la amen, en la que buscan la realidad de lo que ocurrió.
(...) Hans se pregunta sobre el Madrid de entonces, pero al mismo tiempo se siente fascinado por el Madrid actual distinto y distante (...) La mirada se convierte en el eje sobre el que gravita la película (...) La mirada reposando sobre seres y cosas pasa por el hoy mientras descubre otras miradas de artistas, de pintores del ayer. Todas se funden en una. El pincel de Velázquez se transforma en la cámara que observa el hoy.
(...) El artista, recomponiendo imágenes como el arqueólogo ordena los trozos de una vasija troceada, es quien da fe de los hechos
(...) Es curioso que este canto, reflexión sobre Madrid, tenga tantos puntos de contacto con el seguido por el protagonista (el mismo actor, además) del reciente filme de Wenders Lisboa Story. Muchas de sus propuestas, actor incluido, aparecen como idénticas. En su semejanza, Patino y Wenders reflexionan sobre la obra artística, su necesidad y su sentido. (...) Al final de Madrid, Hans, sentado junto a sus amigos en una terraza que domina otras terrazas, en el atardecer madrileño, les hablará de la película que nunca fue pero que ha sido. Es realmente la misma que acabamos de ver.
(...) Película rota e inconexa desde una perspectiva narrativa, profunda y versátil desde sus reflexiones y sugerencias. Destructiva al no plegarse al lenguaje tradicional, conducida desde el punto de vista de Hans-Patino, obliga al espectador a crear la película, a entender relaciones, propuestas, simples apuntes ante la dificultad de la inexistente linealidad del relato (...) Triste y alegre, mordaz y humilde, poética y reflexiva, Madrid (un film ni cómodo ni domesticado) es un prodigio de montaje (algo que no debe sorprender a los que han seguido el cine de Patino), que utiliza sabiamente materiales de diferentes soportes. Todo será válido para generar la reflexión entre el ayer y el hoy (monólogos, rótulos que suponen pensamientos-ideas del personaje, noticiarios, fotografías, cuadros), y plantear la diferencia entre la realidad y la ficción, entre el espejo y su figura.
(...) Las imágenes del film y sus gentes se arropan con música típicamente madrileña, la zarzuela, cantar de un pueblo que en el ayer y en el hoy celebra sus fiestas, inauguraciones, ritos y hasta su discutible modernidad.
Todo, en definitiva, es una búsqueda inconclusa, sin final, en la que Patino, reflejado en el Hans-director, se pregunta sobre el mundo y la existencia, la verdad y la mentira, la razón de la vida y de la muerte.
Adolfo Bellido. NICKEL ODEÓN. Verano, 1997
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Película que se toca, que ten textura de tecelá, que lúe no imaxinario común intercambiando historia e ficción como componentes de realidade. Película na que os materiais diversos –cancións, fotos, persoas, ambientes, conversas, accións, o tempo...- vanse relacionando á marxe dos estereotipos, van creando polivalencias que agarran no espectador, na forma que commove.
Ese neno serio, ollando para a cámara co seu canción pinto no colo, mentres camiña para o reluxio; esas barricadas para se defender do exército fascista mentres o Goberno se retira cara Valencia e o pobo fica só; ese fox-trot que une a Vogler e a Verónica Forqué, esa panorámica final sobre a cidade mentres os protagonistas falan da morte da película, que nosn lle gusta á productora alemana de TV porque é confusa, sen xerarquía.
E Madrid, en conflicto cos poderes: “A Guerra Civil non me importa en si, impórtame como historia de Madrid, e imporórtame entroncala con formas anteriores de se rebelar, co 2 de Mayo. Madrid é para min somente a definición do pobo de Madrid, vivo, contradictorio, coa impostura dun Goberno que o aplasta”
Margarita Ledo Andino/Anna Turbau .-LINGUAS MORTAS-SERIAL RADIOFÓNICO .- Sotelo Blanco Edicions. Santiago de Compostela, 1989
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“Madrid”: un grande premio a o poema de Basilio Patino
Tróia distinguiu realizador español
Uma salva de palmas acolheu a nomeaçào de Madrid, filme de Basilio Martín Patino, para o Grande Prémio, o “Golfinho de ouro”, do III Festival de Cinema de Tróia. Uma ovaçao que só nào foi mayor porque já anteriormente o júri da crítica cinematográfica (Fipresci) tinha distinguido Madrid com o seu galardào.
Madrid, como se disse, foi o vencedor incontestado do Festival. A unanimidade a que chegou o júri das Primeiras Obras nào colheu a mesma opiniào por parte do público.
Agostinho Chaves. O DIARIO. Lisboa. 9 de noviembre, 1988
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La dialéctica en el cine
(...) En la citada película de Basilio Martín Patino –nunca se cansa uno de ver su cine, tan bien construido- la dialéctica se establece entre el pasado y el presente y todo ello referido a la capital de España y con evocación precisa de lo que supuso hace ya medio siglo en una contienda que, pese a ese tiempo transcurrido, sigue proporcionando materia, cuando no excusa, para hacer cine y, ocasionalmente, crear arte. (...)
José Mayorga. SUR. 19 de marzo, 1988
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“Le savoir faire” de Patino
La complexitat del plantejament de Madrid és tot un repte. Un discurs en què s’uneixen el documental i la ficció, el pasta i el present, la reflexió sobre el treball cinematogràfic i televisiu, i tot un homenatge a una ciutat i a un poble.
Assoleix uns resultats que, en el menor dels cassos, cal qualificar de reeixits, però és que la sola consecució de l’harmonia en la conjugació de plans tan diversos i la globalització que s’aconsegueixen serien prou com per assenyalar Patino, encara ara, com un dels valors més ferms de la cinematografía espanyola.
Joseph Maria López i Llaví. AVUI. 20 de juliol, 1987
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Festival de Cine de Barcelona
“Madrid”, de Martín Patino, se perfila como favorita
De todas las películas que compiten por el Premio Europa, Madrid, de Basilio Martín Patino, es la primera que se ha ganado una ovación. En una de las buenas secuencias de la cinta de Patino –una reflexión sobre el propio cine y los borrosos límites que separan el documental de la ficción- hay mucho más cine, inventivo y atrevido, que en todas las horas de proyección contempladas hasta ahora. El propio director, acompañado de su protagonista, el alemán Rüdiger Vogler, ha querido recalcar que ése era el tema central de su trabajo “y no el filmar una historia de la guerra civil”(...)
Octavi Martí. EL PAÍS. 19 de julio, 1987
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Mirar la ciudad desde el aire
Madrid es hasta ahora lo mejor que se ha visto en la competición oficial. La séptima película de Patino responde plenamente a lo que se puede esperar de ella.
(...) Madrid, el Madrid que aparece en la pantalla mirado por la mirada de un realizador alemán de televisión, es un Madrid distinto. Nada complaciente consigo mismo, Patino muestra una ciudad desde el aire, una especie de visión aérea que revela espacios urbanos insólitos: las terrazas y los tejados en sí mismos y la imagen que la ciudad ofrece desde ellos, una imagen poco habitual, nada cotidiana y desde luego nada naturalista.
(...) Hay en Madrid un tercer tema: el tiempo, las huellas del tiempo, la posibilidad de detener el tiempo con la imagen, la incapacidad de reconocer el pasado en el presente. Esta obsesión por el tiempo y sus huellas –que no es nueva en Patino, desde luego- está aún más enfatizada por ser quien es el protagonista de Madrid. Rüdiger Vogler fue un actor favorito de Wenders, su “alter ego” para hablar del tiempo y su discurrir, del valor de las fotografías para fijar el instante y la necesidad de una mirada extranjera para entender la realidad de un país, o una ciudad.
(...) No se habla de Madrid como tal, sino de Madrid como medio para hablar de otras muchas cosas absolutamente universales.
Nuria Vidal. LA VANGUARDIA. 18 de julio, 1987
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Ni esto es una película ni es un documental. Realmente, es nada con nada dentro. Y si hay algo en este bocadillo es una especie de empanada mental originaria del director (?), que quizás haya querido hacer una especie de “spot” electoralista de cara a las municipales.
Felix Martialay. EL ALCÁZAR. 24 de marzo, 1987
Gran Primer Premio del Cine de Autor a Basilio Martín Patino
La XXXI Mostra del film d’autore conclusari ieri ha premiato “Madrid” con il massimo reconoscimento della Guiria
La Spagna rivolucionaria vince a Sanremo
Opera indubbiamente pregevole Madrid di Basilio Martín Patino che ieri sera, a chiusura della XXXI Mostra Internationale del film d’autore, ha riportato il massimo reconoscimento della Guiria. Sia sotto il profilo temático sia per la complexa, epure lucidísima elaborazione stilistica, è il risultato più maturo del regista spagnolo che non è mai venuto meno –fin dai tempi della dittatura franchista, con Canzoni per un dopo guerra, Caríssimi carnefici e Caudillo- alla riflesione storica sul passato e il presente del propio paese.
(...) Tornando al pur stimolante e affascinante Madrid di Patino, esso è incentrato sulla figura de un regista tedesco. (...) Dunque il protagonista seleziona immagini di ieri, le confronta con immmagini di oggi, va in giro per la capitale a filmare scena di vita, parla con i sono pravissuti al terribili conflitto, ma è preso da continui dubbi circa la posibilita di fissare la memoria storica nella sua reale portata. Alla luce dell’oggi, egli avverte la limitatezza dei documenti d’epoca, la cui verità, come sostenevà Brech, rimane al margine dell’inquadratura. Si convince allora che l’essenza del reale è altra cosa, che contano di piu certi rapporti con la complessità del tempo, in un filo sottile che college e identifica il passato con il presente.
Il film di Patino si risolve, cosi, una ingegnosa e originale costruzione narrativa, per cui all’acuta riflessione sulla verità e la menzogna dell’immagine cinematográfica si unisce un caloroso omaggio alla città di Madrid e alla sua gente riguardata in una continuità di libertà e di autonomia rispetto al Potree.
Leonardo Autera. CORRIERE DELLA SERA. 30 marzo, 1988
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