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| Exposición PARAISOS | ||||||
Centro José Guerrero. Granada
EN ESTO CONSISTÍAN LOS PARAÍSOS El Centro José Guerrero me ha invitado a continuar la experiencia de compilar algún aspecto temático de mi obra audiovisual para exponerla en los espacios del museo, como juego de incitación a la reflexión y al diálogo. Asumo el empeño amparándome en los criterios con que el concepto de posmodernidad, discutible, por supuesto, ha estimulado al Pompidou o al MOMA a cuestionar su autoridad como garantes de prestigio dentro de los circuitos de élite. La novedad no me parece un grado de depuración artística, sino los contenidos del lenguaje en la transmisión de la imagen del mundo, la valoración del tiempo, perecedero, efímero, tan influyente en la cultura urbana; las insoslayables posibilidades tecnológicas, lumínicas o acústicas, que compiten con el lienzo o el óleo, etc., y nos remiten a otras preceptivas del disfrute estético, más en consonancia con una sociedad en vertiginosa evolución. Al receptáculo museístico me atengo de nuevo, concentrándome en el tema del Paraíso como referencia de una felicidad insatisfecha que sólo parece existir en la medida en que se añora. ¿Espejismo de sufrientes, bálsamo de engañosos esperanzados, -la sucia esperanza-, contrapunto del devaluado mito revolucionario, utopía falsaria? Y ese terrible empeño en conducirnos a toda costa a las dichas de no se sabe qué campos del Edén, aderezados con parafernalias espectaculares y las máscaras más extravagantes, doblegados, sometidos, anulados. Sublimados paraísos totalitarios, inquisitoriales contra los disidentes pecadores que se resisten a los reglamentos de la felicidad. Me llegó a obsesionar el ritual escénico de sus orgías, sus escarmientos a los disidentes, su disciplinada barbarie. En eso consistían los paraísos. Milton, excelente poeta bíblico del Renacimiento inglés, idealista platónico, fascinado por lo diabólico, creó una propuesta de paraíso radical a base de que los ángeles exterminaran a todos los demonios. ¿Qué viejas creencias, qué dioses modernos, qué otros olimpos serán capaces de volver a embaucarnos? Fascinantes comunidades utópicas, falansterios, comunas cívicas que irremediablemente terminaron mal. Prefiero las idílicas “casitas de papel” que nos inmunizan en tiempos de soledad, de hambres, de miedo, de desolación. Los ingenuos escepticismos con que engañarnos contra la pertinaz agresividad de quienes se empeñan en salvarnos, no se sabe de qué. ¿O tampoco? Basilio M. Patino
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